sábado, 6 de octubre de 2012

Muffins de ciruela de Arantxa

En los tiemos de "la raya de eye-liner hasta la oreja" nos unían el make-up, los patillas, la Ruta, las partidas de chinchón en la Collada, la Coca-Cola Light (menos en la Frontera, que "aquí engordamos tós"), el Alsa universitario de las 7.40, Laredo, las fiestas de ingenieros, el "chill-out" en el Café de las Letras los domingos... y no sigo porque luego dicen que me enrollo.

Algunos años y kilos después tenemos otros intereses comunes: los niños, las cervecitas de merendero, los cubos y las palas en Poniente, el burrito Pepe, afición a la repostería (y alguna que otra lorza de más, ejem) y desde ahora, estas magdalenas de ciruela.


En otros tiempos, si alguien nos hubiese ofrecido una muffin como esta probablemente la habríamos rechazado amablemente (bueno quizás yo me habría comido la mía y la de Ara, que yo nunca me he podido resistir :) ) pero lo que es ahora... ¡podría zamparmelas todas de una sentada!
Cuando vi las fotos en su FB la primera vez ya pensé... esa receta ha de ser miiia... solo miiiiaaaa... y el otro día que tenía unas ciruelas en la nevera que no sabía que hacer con ellas, le pedí la receta y me puse manos a la obra.
Hay dos etapas: la primera consiste en hacer una mermelada de ciruelas, y después la masa de las muffins en sí, a la que se le añade la mermelada ya enfriada.
Yo tuve ciertos problemas técnicos con la mermelada. En realidad es como hacer una compota de manzana, que la hago a veces, pero en este caso el azúcar que hay que poner se caramelizó al fuego (cosa que con las manzanas nunca me pasa). Entonces el resultado final era como muy marronucio, o eso me parecía a mí.. vamos, que yo nunca había visto mermelada de color marrón.

 
Sin embargo, al coger una cucharada se ve que es más bien de un color ámbar oscuro. La verdad es que yo nunca he comprado mermelada de ciruela, así que ignoro de qué color será en realidad (me imaginaba no sé por qué, que debería de ser verde, aunque la variedad de ciruelas que yo usé era de color rojo...). No sé si será siempre así o a los que no la arman con la mermelada les saldrá de otro color. La verdad es que de gusto estaba rica, rica.
 
Así se hacen:
 
1. Mermelada de ciruela:
 
500 gr de ciruelas
200 gr de azúcar
2 cucharadas de zumo de limón

Colocamos las ciruelas troceadas y deshuesadas en una cazuela o bol con el azúcar. Dejamos reposar un par de horas en la nevera. Luego ponemos a fuego medio durante 45 minutos, cuando falten 10 minutos añadimos el zumo de limón. Retiramos del fuego y reservamos hasta que enfríe (la receta no lo dice pero yo la trituré porque me habían quedado trozos blandos pero muy enteros)

[NOTA: ¡Noticia de última hora!casualmente y solo un día después de haber publicado esto, me encuentro con la siguiente entrada del blog de mi ciberamiga Claudia: http://lacocinadelentula.wordpress.com/2012/10/07/mermelada-de-ciruela-claudia/
Observad el color de la mermelada en el bote, más negro que los .... de un... ¡bueno, eso! y extendida en el pan, del mismo color ámbar oscuro que la mía. Todo lo cual apunta a que no me la cargué como yo creía sino que el color de la mermelada de ciruela es así]

2. Muffins de ciruela:

300 gr de harina de repostería
1 sobre de levadura
2 huevos
1 yogur griego
110 gr de azúcar
100 gr de mantequilla derretida
1 taponcito de esencia de vainilla
200 gr. de mermelada de ciruela  (que será más o menos lo que te haya salido)

En un bol batimos los huevos con el yogur, vertemos la mantequilla y seguimos batiendo, después agregamos la mermelada. Añadimos el azúcar y la vainilla y volvemos a batir. Tamizamos harina y levadura y mezclamos poco a poco con el resto.Vertemos en los moldes. Metemos en el horno precalentado a 180º C de 15 a 20 minutos.


 

 
 
 
 



domingo, 23 de septiembre de 2012

Bizcocho de peras

1 vaso de azúcar
1 vaso de harina
3 huevos
1/2 tarrina de Tulipán (125 gr)
1 sobre de levadura química (polvo de hornear)
4 peras de conferencia peladas y en trozos


Precalentar el horno a 180º C.
Mezclar todos los ingredientes con la batidora, excepto las peras. Añadir las peras y remover bien.
Verter la mezcla en un molde engrasado.
En el horno precalentado, hornear durante unos 20-25 minutos.

Este bizcocho es uno de los clásicos de los últimos años de "momó". Es decir, no lo reconozco como parte idílica de mi infancia porque ella lo empezó a hacer cuando yo no vivía ya allí. En Holanda ha tratado de demostrarme 3 veces ya que el bizcocho in question está de agárrate que hay curva, pero las 3 ha fracasado:

1ª) Agarró el diccionario y buscó "levadura" tal cual, cuando este bizcocho, como la mayoría de ellos, se hace con polvo de hornear o levadura química. Según me comentó posteriormente, el bizococho se quedó hecho una masa viscosa a causa de la levadura de Holanda que es una warrerida porque viene "manchada" ¿levadura manchada? ¿mande? Pos claro... como que no lleva levadura, que la levadura es de la de dejar reposar la masa 2 horas hasta que suba y hacer un pan... este lleva "levadura" de la blanca, polvo de hornear o "levadurina", que es más blanca que la cofia de la abuela del que hizo el diccionario (buen señor al que mi vetusta madre también acusó veladamente de haber arruinado su bizcocho al poner mal la traducción)

2ª) Solventado el problema de la levadura, llegó el del horno. Se le rompió un hierro que dejó de calentar y ya no salió nada bueno de allí dentro nunca más. Qué lastima que esto lo tuvimos que comprobar empíricamente el día en que mi madre decidió hacer el segundo amago de bizcocho de peras... pa tirar, tal que el primero.

3ª) Cuando ya habíamos superado la prueba de la levadura y cambiado de cocina, tuvimos que habérnoslas con una de las Leyes de Murphy. Aquella que dice algo así como que aunque todo esté bajo control, puede fallar. Pues eso. No sabemos por qué, pero el tercer amago salió del horno tan poco agraciado como los otros dos.

Mi madre siguió tenazmente dándome la brasa sobre lo bueno que está este bizcocho en circunstancias normales y en territorio no hostil hasta que decidí comprobarlo por mi misma y... va a ser que tiene razón. La receta era originariamente de un bizcocho de manzana, pero la que se la pasó la había hecho con unas peras que le sobraban, descubriendo que las peras le daban dulzor extra al bizcocho y quedaba mejor todavía que con manzanas.

 
Aquí vemos una foto del bizcocho cortado, como véis a mí me queda como un bizcocho normal y corriente pero con trozos de pera, aunque mi madre dice que le queda un poco más mazacote, según ella como si fuese "un pudding" (pero para mí que lo saca demasiado pronto del horno...)

La única variación a la receta original es que yo utilicé 125 gr de mantequilla y no de tulipán, según mi madre la receta pone margarina porque era lo que se utilizaba antes al ser más barata que la mantequilla, y después pasó a estar de moda este bizcocho de yogur que lleva aceite, así que la mantequilla parece que ya no se estila. Pero bueno como aquí no hay tulipán y las margarinas tienen todas "algo" (que si omega 3, que si light, etc, no encontré ninguna que pusiera simplemente "margarina"), pues eso que usé mantequilla y supongo que el resultado será bastante similar.






lunes, 14 de mayo de 2012

Premio "versatile blogger"

Después de casi un mes me he dado cuenta de que Vainilla y Coco me ha mencionado en un premio-blog y yo sin enterarme jejeje



Este premio hay que darlo a otros 15 blogs que leas, cosa a la que voy a proceder en un momento ¡qué nervios! de vez en cuando publico recetas y tal, pero no estoy muy metida en la vida social de los "food blogs". Este es mi primera mención en un premio, que para mí es importante porque eso significa que "existo" en el mundo de los blogs de cocina ¡Gracias Vainilla y Coco!

Copio y pego las reglas del premio:

DE ACUERDO A LAS NORMATIVAS,HAY QUE REVELAR : 7 COSAS SOBRE MI.....
LUEGO DE CUMPLIR ESTOS REQUISITOS...DEBO OTORGARLO A 15 BLOG

Ahora procedo a contar 7 cosas sobre mí (ufff... con todas las batallitas que cuento siempre... y ahora me he quedado en blanco!!)

1º Soy asturiana pero vivo en La Haya (Holanda) desde hace más o menos 8 años.

2º Me gusta experimentar en la cocina, pero no me gusta cocinar ¿y eso??? pues sí, si me llama la atención una receta nueva, tengo que meterme en la cocina a probarla en cuanto tengo un rato. Pero fuera de eso, en el día a día, odio organizar el menú, lo dejo todo para el último momento, tiro de olla express y ensaladas mixtas y soy la peor ama de casa del mundo.

3º Mi gran debilidad: los dulces. Donde esté una buena tarta, que se quite el caviar :))

4º Mi otro hobbie es la cosmética ¡me encanta el maquillaje! en youtube no me pierdo los hauls, reviews y demás de my make up corner, isasaweis, arroin80 y mizuiro100. Los mejores "tutos": los de las "Pixawoos".

5º Soy adicta al móvil ¡no sin mi iPhone!

6º ... y también al Kindle. Antes nunca encontraba libros en español en Holanda. Ahora leo e-books. Los únicos libros en papel que aún compro: recetarios de chefs famosos :)))) pero la mayor parte, sólo para ver las fotos. Muy pocas de sus recetas acaban en mi horno ¡soy una vaga!

7º Odio madrugar. Por las noches me quedo hasta las tantas viendo vídeos de recetas y de maquillaje en el iPhone. Y por las mañanas... PUFFFF

Hala, ya he largado el rollo otra vez. Ahora los blogs!!! Lo tengo fácil porque sólo tengo 19 seguidores hehehe aunque las reglas no lo dicen supongo que podré mencionar a alguien a quien yo siga pero que él/ella no me sigue a mí.


SUS DEL BLOG... TÚ TE LO GUISAS

ELENA DEL BLOG... A QUÉ HUELE EN MI COCINA

LECHUZA DEL BLOG... LA COCINA DE LECHUZA

MIGUEL DE ... LA REPOSTERÍA DE MIGUEL

BEA DE ... EL RINCÓN DE BEA

MARI CARMEN DE... DE POSTRES Y OTRAS TENTACIONES

CON DELANTAL

COCINA DE LA CHATA


COCINA COMPARTIDA

COCINA PARA POBRES

APRENDE COCINA

RECETAS DE LA BASI (este es que veo su página en fb y sus fotos de las recetas pero no sé si tiene blog)

PINCHOS Y CANAPÉS

DIRECTO AL PALADAR

COCINANDING

A la Reina de la Miel le vamos a dar mención especial porque ya no tiene blog *sigh*

Yo no sé si los que tienen un nombre de dominio "normal" y nada con blogspot o wordpress son exactamente blogs o no. Y tampoco creo que los grandes blogueros/as como Lechuza o Bea se vayan a enterar de que están aquí. Me ha costado sacar 15 blogs que más o menos conozca un poco ¡qué triste es mi vida blogosférica! :)

Besotes y gracias a Vainilla y Coco por el tag.

jueves, 19 de abril de 2012

Arroz con leche, me quiero casar...

Pensándolo bien, va a ser que no, que sólo quiero aprender a hacer el arroz con leche :))

Es que así es como empieza aquella canción infantil de mi época: "Arroz con leche, me quiero casar con una señorita que sepa coser, que sepa bordar, que sepa la tabla de multiplicar". Nunca entendí esta canción. Yo lo de coser y bordar mejor ni mencionarlo, y si alguna vez supe la tabla de multiplicar sin contar con los dedos por debajo de la mesa, debí de olvidarla bastante rápido. Creo que se me pasó añadirla al back up de los 30... o de los 20... o quizás al de los 16... Cosas que pasan. Pero que esto fuese tan importante para el protagonista de la canción como el coser o el bordar ¿y qué tendrá que ver el arroz con leche con todo lo demás? mira que la del cocherito era surrealista, y la de cu cú cantaba la rana todavía más, pero esta ya... pa qué contar.

El caso es que -¡¡que siempre me enrollo!!- después de algunos estrepitosos fracasos, intentos fallidos y pruebas no superadas, estuve estas Navidades en Alemania y allí tuve el gusto y el placer de tomar de postre un arroz con leche. Esto fue concretamente en el pub Splitz en Colonia, por cierto un café muy bueno para comer algo de estilo plato combinado. Estaba un poco alejado del Alter Markt (la versión alemana de la Plaza Mayor) donde se concentran la mayoría de los bares y restaurantes, pero al final decidí darme el paseo porque lo que anunciaba la carta era bastante tentador: platos típicos de salchichas alemanas, puré de patatas, chucrut y otras especialidades 100% teutonas.

Por si todo lo demás no fuese poco y no acabe uno con el duodeno rebotando contra el píloro después de darse el homenaje, para remate un arroz con leche estilo germano. O como prometía la carta en inglés (la versión alemana decidí ignorarla desde el momento en que entré por la puerta) "grandma's rice pudding", o sea el arroz con leche de la abuela. Y realmente el plato era un arroz con leche de estilo tradicional, no frío de la nevera sino servido ligeramente tibio y espolvoreado con canela. Incluso Robert, al que oficialmente no le gusta el arroz con leche en ninguna de sus versiones ni nacionalidades, le dio el visto bueno después de haber probado una cucharada.

En la foto puede apreciarse que el arroz está suelto con respecto a la leche, no forman una unidad pastosa que se te hace engrudo en la boca. Sin embargo, el arroz estaba blando y relativamente compactado. Yo, como asturiana, estoy acostumbrada al arroz con leche de mi tierra, que queda como hecho una pasta o natilla espesa en la que no se sabe dónde acaba el arroz y empieza la leche o viceversa. A mí este me gustó por eso, porque era tal cual indica su nombre, arroz y leche. Y tampoco tenía la típica forma asturiana, que si le das la vuelta al molde donde te lo sirven, lo puedes desmoldar como si fuese un flan de lo compacto que está. Este se notaba que lo habían cogido de otro molde mayor como si fuese un puré. Es decir que si el asturiano queda más bien como un flan de arroz, este sería más bien unas natillas.

Hasta el momento he hecho varias tentativas alternativas de diversas recetas de arroz con leche, ninguna de las cuales estaba a la altura del pudding este de la abuela (estos alemanes, siempre tan apañados):

Las primeras veces lo intenté con la olla rápida, una opción que es fácil, indudablemente rápida y aséptica. Si no fuese porque la leche se sale por la válvula de la olla y luego se queda la telilla de nata allí atrapada hasta que tengas a bien desatornillarla y limpiarla. Y además, la leche no acaba de adherirse del todo al arroz.

Luego lo intenté con el arroz especial para postres (es un arroz que está como semi triturado en cachitos muy pequeños) y queda bien cuando el arroz aún está caliente. Pero en cuanto se va secando, se convierte en un mazacote que casi hay que partir con cuchillo y tenedor.

Entonces me dediqué a buscar versiones más tradicionales, como la de mi libro "La cocina tradicional asturiana", en el que viene eso de cocer a fuego lento durante 2 horas. Tanto tiempo me parecía un soberano coñazo, así que lo intenté antes con el de la receta de Isasaweis, que era sólo una hora. Un desastre completo porque la leche se me acabó a los 20 minutos, me aburrí de seguir removiendo a los 35, y además había tanto azúcar que tenía un sabor incluso como un poco picante.

Lo que sí está bien con esta receta es que el proceso físico-químico o lo que sea que pasa cuando se está haciendo arroz con leche, se cumplió. Es decir hay un punto en que la leche se empieza a espesar y se queda como una crema (cosa que no pasa con la versión de la olla express porque la leche sigue quedando líquida, ni con el arroz para postre, porque el arroz absorbe todo el líquido). Y esto sí pasa con la receta de Isasaweis.

El único "inconveniente" es que los granos de arroz quedan como perdigones (aparte de que habría que revisarle la cantida de azúcar, porque yo creo que le sobra como la mitad y eso que soy golosa).
Después de tales estrepitosos fracasos (bueno, fracasos del todo no, porque no recuerdo ningún arroz con leche que haya tenido que tirar... me los he acabado echando todos al coleto) he leído por ahí miles de recetas alternativas de arroz con leche que llevan otros ingredientes como leche condensada, yema de huevo, mantequilla... de momento con estos todavía no he experimentado, sigo probando con los 5 elementos fundamentales: arroz, leche, palo de canela, limón y azúcar.

Ahora la próxima que me queda es buscar en alemán una receta de arroz con leche germánico y pasarlo por el google translator :)))

miércoles, 18 de abril de 2012

Tarta Tatin

Dicen que esta tarta se inventó por casualidad, ya que la autora no se dio cuenta y la puso al revés. No sé si será verdad o una leyenda urbano-gastronómica, porque a mí me da por pensar que también hay que ser torpe para poner la tarta al revés y no darte cuenta. Y mira que una se va olvidando por ahí hasta de en qué día vive, pero poner las cosas al revés tal que una tarta, pues mira, todavía no me ha dado por ahí.

Otro detalle que me inquieta es el del nombre. Desde que Miguel me soltó aquello de "tagtatá" en Amberes, ya no puedo volver a leerlo con los mismos ojos XD  ¿Qué pasa? Si se llama así, dirán ustedes. O al menos es lo que dijo él. Pero claro, la primera vez que lo escuché allá por 1996 en Salamanca, Arguiñano anunció alegremente desde la tele de un bar que se disponía a preparar una "tarta tatín", así tal cual, ni tagt ni tatá ni el más leve atisbo de afrancesar la nomenclatura. Con lo cual yo llevaba ya 10 años (y creo que Raquel también) recordando la tarta tatín con alegría y alboroto. Como para que de repente te desmonten el mito de un manotazo.
Los gajos que se ven menos cocidos es que los añadí después de
hornear las manzanas y antes de ponerle el hojaldre por encima
Es que como el molde era de silicona, quedaron algunos huequecillos
que intenté disimular :D

El caso es que, llámala tarta tatín, "tagt-tatá" o llámala X - que parezco un cruce entre el abuelo Cebolleta y Sofía Petrillo ¡leches! - a mí ya se me había olvidado por completo esta supuesta "tarta al revés" cuando hace cosa de 2 meses mi amiga y ex compañera de clase Natalia me dice que tiene una tarta tatin al horno ¡pero de plátano! Toma ya, eso sí que es un órdago a la chica. Me picó la curiosidad, porque después de tanto que si tatín, que si tatá, yo nunca me había puesto manos a la obra con la famosa tarta.

Después de todo, no puede ser tan difícil: la receta original ya está mal hecha.

Pero claro, el problema es que hay tantas tartas tatines como granos de arena en el desierto. Así que buscando por ahí, me encontré con el de la receta de Solange, que además está en español y francés (porque ya se sabe, si la tarta tatin original es una receta francesa, una que es más papista que el papa, no va a cogerla de una receta que no esté en francés también) http://www.youtube.com/watch?v=8nMRYo35QuY

La verdad es que he hecho trampa, porque la masa no la he hecho yo, he usado unas láminas de hojaldre de las que venden en el supermercado. La próxima vez (o alguna otra vez posterior) ya lo intentaré. De momento esta me ha quedado bien así.

Ingredientes

Para la base de manzanas:

12 manzanas
180 gr de azúcar
80 gr de mantequilla

Para la pasta sablée

200 gr de harina
100 gr de mantequilla
20 gr de azúcar
Sal
1 huevo
20 gr de agua


Calentar el azúcar y cuando ya esté derretido añadir la mantequilla y mezclar bien.
Caramelizar el fondo de un molde redondo para horno con este caramelo. Cortar las manzanas en 4 gajos y quitarles el corazón. Cubrir el molde caramelizado con los gajos de manzana.

Hornear a 160º durante 30 minutos. Sacar las manzanas del horno y colocar por encima la masa (o en mi caso, la lámina de hojaldre comprada) y hornear durante 15 minutos más (en mi caso, 20 minutos porque esto es lo que decía el paquete del hojaldre hehehe)

Servir caliente, con helado de vainilla, o en su defecto yogur (desnatado) de vainilla y alguna caloría de menos habrá.









miércoles, 11 de abril de 2012

Bollo de Pascua: mantecado de Avilés




El mantecado de Avilés es un bizcocho del tipo "pound cake", que también se llaman 4/4. Sólo llevan 4 ingredientes y la misma cantidad (un "pound" o libra en inglés). En este caso son 250 gr, un cuarto, además de 4 huevos, aunque es más correcto pesar 4 huevos y poner la misma cantidad de los otros ingredientes (a mí me pesaban 230 gr, así que sí, 4 huevos pesan más o menos un cuarto de kilo de forma estándar).

Este bizcocho no lleva levadura. Hay que batirlo bien (yo lo hice con las varillas, que a mano dice que es 20 minutos... no way!!) y respetar el orden de añadir los ingredientes, ya que la masa sube con el propio aire que van cogiendo el huevo, la mantequilla y la harina al batir.

Tradicionalmente en Asturias se el Bollo de Pascua de mantecado se hace en unos moldes con forma de estrella, en que el más pequeño se coloca sobre el más grande, y luego se baña con una glasa blanca. También se decora con pollitos y huevos de chocolate, ya que es un bizcocho que el padrino o madrina regalan a los ahijados el domingo de Pascua.

Yo no tenía ni los moldes ni ganas de hacer la glasa ni mayores decoraciones. Pero como aquel del chiste de Bilbao que al final era de Portugalete, pues yo no soy de Avilés mismo, soy de Gijón, así que lo hice en un molde normal de bizcocho y lo de la glasa lo dejé para mejor ocasión. En realidad tengo pendiente llevárselo a mi ahijada, pero no se lo llevé el fin de semana de Pascua porque era el cumpleaños de su hermano y ya había un montón de cosas que comer en casa. Pero ahora que el experimento ha salido bien, todo se andará, y la próxima vez que la vea le llevaré un bollo bien decorado.

Así se hace:

4 huevos grandes (en teoría hay que pesar los 4 huevos con cáscara y todo y lo que te salga es la cantidad que hay que usar de los diferentes ingredientes)

250 gr de harina

250 gr de mantequilla de buena calidad

250 gr de azúcar

Batir los huevos con las varillas hasta que estén bien mezclados y espumosos. Añadir la harina derretida pero enfriada y seguir batiendo bien, por arriba y por abajo de la mezcla, para que coja aire. Añadir el azúcar sin dejar de batir, y finalmente la harina. La mezcla debe de estar muy bien aireada. Poner en un molde engrasado y en el horno precalentado a 150 º C durante 1 hora (cuidado porque se quema enseguida! yo tuve que bajar la temperatura a medias)

Fijaos como queda la masa, nada que ver con un bizcocho de los que llevan levadura, con una masa muy compacta y brillante. Ya actualizaré cuando le haga un bollo decente y bien decoradín a mi ahijada Emma :))



jueves, 22 de marzo de 2012

Albóndigas en salsa de tomate

A mí esto de las albóndigas (aparte de recordarme a aquel chiste de "almondigás con mantón de Manila") siempre me da perceguera, como dicen en mi tierra, por esto de tener que ir formando las pelotitas y luego pasándolas por harina. Es de ese tipo de entretenimientos que a la segunda o tercera albóndiga me hacen ponerme a declamar aquello de "Dame tu fuerza pegaso", que diría Siryu el de los Caballeros del Zodiaco.

La verdad que la modalidad de Robert, de sacar solamente 4 albóndigas de 1 kg de carne, me parece mucho más efectiva y menos traumática para los espíritus impacientes. Bueno, no es que sea sólo de Robert el invento, la verdad es que en Holanda lo que llaman algo que viene a ser una traducción de "albóndiga" (bolas de carne, como las meatballs en inglés) suelen ser las de ese tamaño colosal comparado con la modesta albóndiga española. La verdad es que la albóndiga holandesa es una especie de hamburguesa gorda, y teniendo en cuenta que según su etimología la hamburguesa viene de Hamburgo... que no es Holanda pero cae más o menos por los alrededores... pues saquemos nuestras propias conclusiones.

En fin, todo este apasionante tratado sobre los tamaños de las albóndigas según sus nacionalidades tiene su origen en Ikea. Sí, Ikea, y más concretamente en su cafetería, donde sirven por 1,95€ las famosas albóndigas suecas. Yo siempre me he preguntado por qué lo de famosas, ya que mi madre, que tiene tanto de sueca como yo de Paris Hilton, las hacía de toda la vida sin que a nadie se le ocurriese adivinarles una procedencia escandinava.

En resumen ¿qué tienen las albóndigas suecas que las hacen taaaan especiales?

Opinión de Robert (o lo que es lo mismo, el señor que con 50 de albóndigas del Ikea hace 2 ejemplares de los suyos y le quedan pequeños): por supuesto, el tamaño. Ya que, ya se sabe, que de toda la vida de Dios, las albóndigas no son TAN PEQUEÑAS. A menos que sean suecas, claro.

Llegados a este punto, mi indignación ante la injusticia cometida con la entrañable albóndiga española fue creciendo. Hasta que el lunes pasado me disponía a hacer unas hamburguesas sin pena ni gloria cuando a última hora, casi derrapando por el camino, cambié de opinión y las convertí en albóndigas. Y como el resultado fue bastante celebrado en casa, las volví a repetir el sábado.

Total que después de algo así como 6 años sin haber vuelto a probar suerte en el maravilloso mundo de la formación de albóndigas, las he hecho 2 veces esta semana ¡Que no nos vengan con suecadas!(nota para la Reina de la Miel: ya de paso, pregúntale a Alain si es sueco xDD)

Aquí os dejo la receta, un poco improvisada, de las albóndigas en salsa de tomate, para el que se anime a echarle paciencia y ponerse a rebozar pelotitas en harina.

Ingredientes:

1 kg de carne picada
1 huevo
2 cucharadas de pan rallado
perejil picado (yo como no tenía le puse "hierbas italianas")
sal y pimienta
harina para rebozar
aceite para freir

para la salsa:
1 brik de tomate frito (250 ml)
1 cebolla picada
1 cucharadita de azúcar
sal

Así se hace:

mezclar la carne picada con el huevo, el pan rallado, la sal, la pimienta y las hierbas, hasta que quede una masa compacta.

espolvorear un papel de hornear o papel de albal con harina, formar las albóndigas y redondear bien. Luego rebolzarlas por la harina hasta que queden bien compactas.

freir las albóndigas en aceite caliente hasta que se doren. Sacar de la olla y reservar.
Freir, en el mismo aceite, la cebolla picada a fuego lento. Cuando ya esté blanda, añadir el tomate frito hasta que hierva, ponerle un poco de azúcar para rectificar la acidez del tomate y salpimentar.
Añadir las albóndigas y dejar cocer todo a fuego lento durante unos 10 minutos.







miércoles, 29 de febrero de 2012

Magdalenas, muffins, madeleines...

Por fin se me han hinchado... ¿las narices? ¿las pelotas? ¿los c...? no, no, no... ¡LAS MAGDALENAS!


¡Y es que me costó un huevo llegar a este bello ejemplar de aquí arriba!

Aunque hay muchos nombres y hoy en día parece que es más "modelno" llamarlas muffins, yo como monsieur Proust este tipo de bizcochito no puedo dejar de asociarlo con visiones de lo más folclóricas y tradicionales. Para mí siguen siendo magdalenas de las de toda la vida, de las que tu madre te echaba la bronca cuando se te había ido la mano zampando porque podía saberlo contando los papelitos vacíos que habías apelotonado en el platillo de tu taza de Cola-Cao.

Aunque la magdalena española parece ser un clon de la muffin de los países anglosajones, o viceversa, con su forma redonda, su pico y su papelito, el nombre "magdalena" (¿o es madalena?) deriva de las "madeleines" francesas, aunque la presentación es diferente. Las madalenas francesas no tienen papelito por debajo, son más bien alargadas y tienen forma de concha. Aunque también les sube un poco el pico, se suelen poner con la forma de concha hacia arriba. Esta forma tiene que ver con el Camino de Santiago y la típica concha del peregrino. De hecho estos bizcochitos se introdujeron en nuestro país a través de los peregrinos. Sobre cómo y por qué la magdalena hispana perdió su forma de concha y se vino a introducir en un molde de papel redondo como la muffin anglosajona, ni idea. Pero seguro que hay alguna explicación al respecto en algún sitio.

Que conste que a mí hacer magdalenas siempre me ha parecido una pérdida de tiempo. Total, haces un bizcocho, lo cortas en rebanadas y ya tienes la misma porción que de magdalena. Mientras que hacer magdalenas, como hacer galletas, requiere una depuración de la técnica y buen pulso, para meter todos esos fragmentos de masa en los papelitos sin que te salga ninguno... y eso sin contar lo increíblemente coñazo que resulta limpiar los recovecos de los moldecitos de magdalenas... ufff, con lo fácil que es tirarlo todo en el molde de bizcocho y ¡hala!

Hasta hace un par de meses, nunca se me había ni pasado por la cabeza hacerlas yo misma ¡con lo buenas que están las de la panadería! Pero resulta que, por casualidad, encontré un molde de silicona monísimo que ya había visto en el blog de Trotamundos http://food-and-cook.blogs.elle.es/2010/04/15/lemon-bouquet-roses-cake-y-flan-de-leche-condensada-bizcocho-de-limon-con-jarabe-de-limon/ y aunque llevaba un tiempo en casa sin haberlo usado, me encontré un buen día con que me había salido más masa de la que cabía en el molde de una receta de bizcocho. Aquella fue la primera vez que usé los moldes de mini magdalenas. No me quedaron mal pero la masa me hinchó por la parte de arriba, quedando un pico perfecto a lo "Bella Easo". Cosa que yo no quería en aquella ocasión, ya que la parte de abajo era la que tenía forma de rosa y si le salía "pico" ya no podría sostenerse con la flor hacia arriba. Además las rosas habían quedado demasiado esponjosas y con un color demasiado dorado, mientras que las magdalenas son más compactas y tienen un color más amarillento aunque estén bien horneadas. Pensé que esto se debería a que había usado masa de bizcocho para hacer magdalenas, por lo tanto las cantidades de ingredientes no eran las correctas.


Momento épico de declaración de la máxima: "A fe mía que esto quedará vengado".

Mi siguiente experimento fueron los Baby bunds de Nigella Lawson y aunque el sabor quedó bastante mejorado porque era una receta real de magdalenas, volvía a tener el problema del "pico que sale por la parte que debería apoyarse la rosa". Lógicamente, ya que si es una receta de magdalena, la magdalena lo único que tiene que hacer en la vida es hinchar y sacar pico, que para eso está. Total que me fui al Blokker y volví con un paquete de moldecitos de papel para magdalenas... taaan monos... y taaan POCO PRÁCTICOS. Porque resulta que al poner los papelitos directamente encima de la bandeja del horno y llenarlos de la masa, la masa se desparramó por todas partes, vamos que al salir del horno había más masa en la bandeja que dentro de los papelitos. Y por supuesto, las pocas que se salvaron de la quema, o mejor dicho del despanzurramiento, más planas que un lenguado.

Creo que en ese momento me desperté de nuevo a la realidad y pensé: ¿pero qué estoy haciendo? ¿¿magdalenas?? con lo fácil que es hacer bizcocho... y cortarlo en rebanadas... y lo dificil que es limpiar los moldes de silicona... etc, etc... Y el que quiera magdalenas, que las compre en la panadería.

Pero resulta que hace poco se acercó mi holandés rumiando algo con cara de felicidad y me dijo "¿quieres un cup cake?".

Lo primero que pensé, y es más, dije, fue: Yo ahí no veo ningún cupcake, veo un muffin. A lo que él replicó: pues será... nunca he entendido la diferencia.

Y lo segundo que pensé fue: ¿conque poniéndome los cuernos con las magdalenas de la panadería, en lugar de las mías?

Ante lo cual reaccioné: ¿mías? ¿qué mías? pero si yo... ¡nunca he hecho magdalenas!

Decidí que la siguiente vez que me pusiese con el experimento no dejaría nada al azar. Así que me hice con un molde metálico de 12 magdalenas que es imposible que se abra, se desparrame o se deforme, pero como una es un tanto anticuada, no puedo imaginarme hacer magdalenas de las de toda la vida pero que salgan sin los papelitos de toda la vida. Así que esta vez metí los papelitos dentro de los agujeros del molde, donde la masa no tendría ni la más mínima posibilidad de escapatoria.


Por supuesto, el éxito estaba asegurado. ¡No se me desmadró ni una! Aquí abajo, recién sacadas del horno.



La receta que he seguido ha sido la de la madre de Gweneth Paltrow, que no, no es que mísis Paltrow senior y yo seamos tan colegas que nos intercambiemos recetas de muffins, es que viene en el libro "Notes from my kitchen table". La receta de ella son "madalenas de arándano" o "blueberry muffins", yo hice la mitad con y la mitad sin, por aquello de que a los niños no les gusta encontrar tropezones.

Ingredientes:

125 gr de mantequilla salada (derretida y enfriada)
2 huevos grandes
125 ml de leche
225 gr de harina blanca
175 gr de azúcar
2 cucharaditas de levadura química o polvo de hornear
200 gr de arándanos



Así se hace:

Precalentar el horno a 190º C.

Mezclar la mantequilla, el azúcar y los huevos. Añadir la leche y mezclar bien. En otro cuenco, mezclar la harina, el azúcar y la levadura. Mezclar los ingredientes líquidos en el cuenco de los ingredientes sólidos y remover bien. Añadir los arándanos bien lavados.

Colocar los papelitos de las madalenas en un molde metálico para madalenas, rellenarlos con la mezcla y ponerlo a hornear durante 25-30 minutos (mi horno suele ser rápido, a los 18 minutos o así ya las saqué porque se estaban empezando a dorar, pinché con un palillo de "saté" y estaban perfectas).


Hala, ya me he ganado una colleja de Ale... ¡por hacer muffins! (anda que el día que haga sushi, os dejo a todas "hasiendo el pino"=)





viernes, 10 de febrero de 2012

Coliflor gratinada

La coliflor gratinada, o al menos la que yo siempre he conocido, se supone que es la coliflor un poco cocida pero aún dura, con algo de bechamel por encima y queso rallado gratinado.

Ahora bien, si miramos la foto que adjunto de mi versión del tema, lo primero que cabe preguntar/exclamar es "¿coliqué??". Ya que la pobre coliflor in question ha sufrido un drastico makeover hasta llegar a lo que es hoy en día: una generosa capa de bechamel que oculta granulillos pulverizados de coliflor despachurrada y reducida a la mínima potencia.




Cuando oyes a tu hijo con voz de "túereslaculpabledetodosmismales" diciendote con voz quejumbrosa: "No me gusta la coliflor... sólo me quiero comer lo de arriba... coliflor... bah bah bah coliflor COLIFLOR NO QUIERO COLIFLOR, NO QUIEROOOO ¡BUAAAAHHHHH!"... bueno, la primera vez piensas que el niño es pequeño, que a ti a aquellas edades tampoco te gustaba, que ya se acostumbrará... bla, bla, bla... La segunda vez piensas que ya empieza el enano a dar la murga con su historia de la coliflor. La enésima vez piensas que ya es hora de sacarle brillo a la artillería pesada porque esta afrenta no va a quedar así.

Entonces fue cuando recordé aquello de "ojos que no ven, corazón que no siente". O dicho de otra manera: coliflor que no ves, papila gustativa que no siente. Y es que a los 5 años, si no ven la coliflor, la coliflor no existe. Supongo que a los 6 el resto de los sentidos habrán cobrado ya algo más de protagonismo sobre el de la vista, y unos pocos años después la afirmación materna "No, claro que no hay coliflor en la bechamel ¿dónde ves tú la coliflor ahí? si hubiese coliflor, se vería", dejará de ser el corolario de la coliflor para pasar a convertirse en otra de las mentiras cochinas de la capulla de mi vieja. Pero de momento, esto es lo que hay.


Ni el más mínimo trozo de coliflor...


Ingredientes:

Media coliflor
75 ml de aceite de oliva
500 gr de leche semidesnatada
4 cucharadas soperas de harina (en mi caso la harina es integral)
queso rallado
sal
nuez moscada

Lavar la coliflor, cortarla en trozos y ponerla a hacerse al vapor (yo la dejo 5 minutos en el cestillo de la olla superrápida). En todo caso, dejarla hacerse hasta que se quede hecha fosfatina :))) También se puede cocer pero entonces se disolverían los nutrientes en el agua de cocción, que al fin y al cabo de eso es de lo que se trata cuando comemos coliflor, porque si no debería rendirme ante la evidencia de la lógica de mi hijo de 5 años ¿por qué otra cosa íbamos a comer coliflor si no fuese porque tiene vitaminas y es muy sana... y esas cosas que cuentan por ahí?

En una sartén poner el aceite de oliva y añadir la harina. Mezclarlos bien con una cuchara de madera. Ir añadiendo la leche poco a poco, de manera que la mezcla vaya ligando bien sin formarse grumos. Añadir sal a gusto y una pizca de nuez moscada.

Cuando la bechamel esté bien ligada, añadir la coliflor e ir aplastando con la cuchara de madera hasta que quede invisible a la vista. Poner la mezcla en una fuente apta para horno, espolvorear con el queso rallado y poner en el grill unos 5 minutos.


Galletas holandesas de mantequilla (zandkoekjes)

(recept in het Nederlands >> helemaal naar beneden scrollen)

Estas galletas las probé cuando las trajo el niño una vez de una fiesta de cumpleaños. Al parecer habían hecho galletas como súmmum de la festiva ocasión (hay que ver cómo cambian los tiempos... Si en mi época nos hubiesen puesto a hacer galletas en una fiesta de cumple... ¡ardía Troya!) y se traían el resultado en una bolsita de plástico con alguna otra chuchería.

En cuanto me zampé la primera supe que tenía que preguntarle a la madre del niño por la receta, así que me lancé en picado al día siguiente, cuando la vi en el patio del cole a la salida de clase. Esa receta tenía que ser mía... MÍAAA. Qué le vamos a hacer, mí la genética y la naturaleza no me han obsequiado con un gusto por los brotes de alfalfa, los palos de zanahoria o los bloques de pepino. No lo puedo evitar: mis papilas gustativas se exaltan de gozo al contacto con el azúcar. En vista de mi emoción desbordante, la madre del otro niño se apresuró a pasarme la receta, no fuera que me fuese a dar una apoplejía o algo, y aquí os traigo el resultado:


Se llaman "zandkoekjes", que quiere decir "galletas de arena", no tengo ni idea de por qué pero puestos a dejar volar la imaginación la masa se parece un poco a una bola de arena mojada, muy compacta. No hace falta extenderla con el rodillo de amasar, es como plastilina, se aplasta un poco con la mano y ya se le puede meter el cortapastas, lo cual es una gran ventaja a la hora de tener a niños pequeños de pinches o ayudantes. O simplemente como yo, tenerle alergia al rodillo de amasar, que no me extraña que le hayan sacado utilidades alternativas tan apasionantes como recibir con él en mano al pariente cuando vuelve del bar con una copita de más y tal. En fin, que luego me dicen que siempre cuento batallitas, a lo que iba, que aquí os dejo la receta.

Teniendo en cuenta que la receta es original holandesa os la pongo en español y también tal cual me la pasó Irna, la madre del niño en cuestión (que no creo que me lea porque ella de español no creo que llegue ni al hola, pero como nunca se sabe las vueltas que da la vida... pues eso, que aquí queda dicha la mención). Como tributo a la suave y aterciopelada lengua neerlandesa, y por si pasa por aquí una holandesa buscando la receta de las zandkoekjes, pues oye, no la vamos a dejar con las ganas. Porque yo veo a veces en el apartado este de estadísticas del blog, en los dibujitos estos que parecen un electrocardiograma, que a veces visitan el blog elementos holandeses buscando probablemente la receta que corresponde a las palabras nativas que yo dejo caer aquí y allá de vez en cuando y se quedan con 3 palmos de narices. Lo dicho, que no se quede nadie con las ganas, ahí va la receta en versión bilingüe:


Ingredientes:

250 gramos de harina
1 sobre de azúcar vainillado (8 gr)
100 gr de azúcar
125 gr de mantequilla
1 huevo

Así se hace:

Mezclar todos los ingredientes y amasar hasta conseguir una pasta lisa. Estirar la pasta sobre una superficie enharinada hasta conseguir un espesor de 1 cm más o menos. Cortar las galletas con un vaso o un cortapastas.
Colocar un papel de hornear en la bandeja del horno. Precalentar el horno a 200º C y dejar las galletas unos 15 minutos (esto es lo que dice la receta, pero como ya he comentado más veces, mi horno es hiperactivo y en 12 minutos ya estaban los bordes un poco quemados)

Ingrediënten:

250 gram bloem
1 pakje vanillesuiker
100 gram suiker
125 gram roomboter
1 ei

Zo maak je het:

Meng alle ingrediënten en roer/kneed alles goed tot een glad deeg. Rol het deeg uit tot een dikte van 1 centimeter. Het is raadzaam om eerst wat bloem op het werkblad te strooien, zodat de koekjes goed los kunnen komen van het blad. Snijd de koekjes uit met een vormpje op glas.
Vet een bakplaat in (of leg er bakpapier op) en leg de zandkoekjes er op. Bak de koekjes 15 minuten in een oven van 200 graden C.


jueves, 2 de febrero de 2012

Banoffee pie





Esta tarta la hice para el cumpleaños de Robert el jueves pasado. A él no le gustan mucho las tartas ni los pasteles, aunque el yogur, las natillas y todo lo que lleve nata montada sí que se lo come que da gusto. Por lo tanto ya había descartado hacerle una tarta pesada tipo "cake" o sea con base de bizcocho, ni nada tipo "brownie" o de chocolate, ya que mi holandés tampoco es muy fan de los postres chocolateados. Y por supuesto, quedaba fuera de toda duda el repetir una tarta que ya hubiesemos catado. Una ocasión como esta se merece una experimentación culinaria por todo lo alto.

Cuando di con el banoffee pie, que era una de esas recetas que andan por ahí en la "wish list" pero que nunca sabes cuándo llegará la ocasión de preparar, pensé que era una buena opción, ya que lleva nata montada, crema de leche que es parecido a las natillas, y base de galleta y mantequilla pero no "cake". Además es muy fácil de hacer, ya que no requiere horno, y se puede dejar preparada del día antes para que asiente y no se te desmonte el tinglado en el momento de cortarla. Lo cual también es una buena opción, ya que si haces una tarta nueva un día antes y te sale mal... siempre puedes salir corriendo a la mañana siguiente a la pastelería y comprar otra.

Dicen que el banoffee pie era la tarta favorita de Lady Diana de Gales. No sé si será cierto, pero en caso de que lo sea, ella no debía de catarla muy a menudo y si lo hacía, sería solamente una puntita de una cucharada como mucho. Lo digo porque esta tarta es pecado mortal, en las dietas estas de contar calorías se les rompería la calculadora contando las del banoffee, vamos que nadie se piense que puede tomarse un buen pedazo e irse de rositas sin que se le asienten unas cuantas capas más en el michelín flotante. El nombre, banoffee, es un compuesto de banana + toffee, y el toffee se hace a partir de leche condensada cocida, es decir lo que llaman "crema de leche". Si a eso le añadimos el cuarto de litro de nata montada que lleva por encima, más el chocolate rallado para adornar... ufff, para para, que se me ha saltado el botón de los pantalones sólo de leerlo.

En fin, teniendo en cuenta que mi churri ya es un caso perdido y yo voy camino de ello, procedí sin temor ni sonrojo a preparar esta tarta megacalórica para su cumpleaños (y un día antes de tener que ir a pincharme para controlar la diabetes ¡qué valor el mío!). Lo único que no le puse fue el chocolate rallado por encima, porque a nosotros no nos gusta mucho.

Ingredientes:

12 galletas maría o similares (en el mundo anglófono: graham crackers; ya hemos hablado de ellas en la receta de la tarta de lima y coco o "Keys lime pie". Aquí en Holanda no se comercializan, pero supongo que no habrá mucha diferencia entre unas y otras)

50 gr de mantequilla derretida

3 plátanos que no estén muy maduros

1 lata de leche condensada

250 gr de nata para montar + el azúcar que indique el envase (en mi caso son 3 cucharadas soperas)

1 pastilla de chocolate para rallar por encima

Así se hace:

Se trituran las galletas y se mezclan con la mantequilla derretida. Se colocan en un molde de tarta desmoldable (ya sabéis el truco: para que luego la tarta se deslice bien del fondo del molde, se le pone un trozo de papel de hornear en el fondo antes de cerrarlo) y se dejan enfriar en la nevera.

Se pone la lata de leche condensada a hervir al baño maría en un cazo con agua. El agua tiene que cubrir la lata al máximo posible, ya que si no, sólo cocerá la parte que esté en contacto con el agua ¡OJO! La lata tiene que estar cerrada, y el cazo o la olla, abierta. Hay que ir controlando cada poco para que no se vaya consumiendo el agua.

A las 2 horas, se abre la lata (cuidado que está muy caliente al sacarla del agua, como os podéis imaginar) y si ha salido todo bien, nos encontraremos con que la leche condensada se ha quedado cocida, con la textura sólida de un flan y en la forma de "rulo" de la propia lata. Esta masa se extiende por encima de la base de galletas, procurando que quede uniforme, y digo procurando porque es lo mismo que tratar de extender un flan de manera uniforme: quedan grumos. Pero da igual porque como vamos a poner más capas, nadie se va a enterar :))

las fotos no están muy allá
porque las hice con la cámara
del móvil y a toda leche
Cortamos los plátanos a rodajas y los vamos colocando encima de la crema de leche hasta cubrirla y lo dejamos enfriar: para ponerle la nata por encima, tiene que estar completamente fría. Montamos la nata con el azúcar según las instrucciones y lo ponemos sobre la tarta ya fría. Extendemos bien y metemos en la nevera unas horas, para que coja consistencia (es mejor que se quede una noche en la nevera pero si no, unas 3-4 horitas por lo menos, para evitar que al cortarla se le vaya saliendo el relleno por los lados.

me queda pendiente hacer otro
banoffee para sacarle fotos
chulas, jijijiji
A la hora de servir, desmoldar y rallar el chocolate por encima con un rallador de zanahorias. Y voilà, ya tenemos nuestro rico banoffee pie.











jueves, 26 de enero de 2012

Bizcocho de Madeira o Madeira sponge cake (msc)

¡Por fin es jueves! Clase de natación (¡oh, no!) y... bizcocho.

Aunque ya tenía en la nevera el yogur y las fresas para hacer el que le gusta a Alex, hoy me he decidido a innovar. Para qué hacer siempre el mismo, con la de recetas que hay. Me he ido a la estantería, he cogido el libro de cocina más tocho que he encontrado y este es el que venía en la primera página: Madeira sponge cake, más conocido por su abreviatura msc.

Este bizcocho se usa normalmente como de relleno de tartas con adornos de mazapán y fondant. Yo lo conocía de nombre pero a mí ese tipo de tartas no me gusta mucho, de hecho la costrilla de mazapán la aparto y me como sólo el bizcocho. Y aunque los pasteles y los postres en general son mi gran debilidad (el michelín de la cintura puede dar fe de ello), los bizcochos y las tartas hechas a base de bizcocho -o sea cake- no son uno de mis preferidos.

El msc como digo lo he hecho por experimentar un poco sobre la sempiterna receta del de yogur o el de nata de la merienda de los jueves. Normalmente el bizcocho lo ponemos en moldes de madalenas con formas, pero a una le gusta hacer las cosas bien, y si en la receta dice que este si no se usa para rellenar se hace en un molde alargado con forma de pan de molde, pues oído cocina, ya estamos sacando el molde.

Lo que me sorprendió al cortarlo es que aunque se llame "sponge cake" o sea bizcocho de esponja no es el que yo me esperaba que saliese. Yo pensaba en uno de estos que tienen la miga con muchos agujeritos pequeños, o sea los que son literalmente esponjosos a la manera de tener la textura y la forma de una esponja pero más bien secos. Me sorpendió, gratamente he de decir, que además de no estar nada seco (la verdad es que lleva un montón de mantequilla), tenga una textura de pan bregado en versión bizcocho, es decir, una miga muy prieta, lo cual tiene su lógica ya que al tener poca levadura y nada de fermento del yogur, también tiene poco gas para levantar. Es muy parecido a los que se compran hechos en forma de barra (al menos aquí en Holanda). También entiendo por qué se usa este bizcocho como base para las tartas que llevan mucho peso encima, bien sea de cobertura, pisos u otros adornos. Ya que la miga es tan prieta que no se deforma o se hunde en las partes que llevan más peso.

Sin embargo, de aquí me surge una duda ¿entonces, por qué le llaman "sponge cake"?



Hace un mes, por San Nicolás, mi suegra encargó una tarta con cobertura de mazapán, muy bonita, a la hija de su vecina, que se dedica a esto en sus días libres a cambio de un dinerillo extra. A mí la tarta ni fu ni fa, porque como ya digo no me gustan las tartas de bizcocho y mazapán. Pero desde luego era una tarta muy bonita y estaba muy bien hecha. La cobertura, impecable, el bizcocho también, el relleno, de nata y mermelada, muy bueno. Un acabado que no tenía nada que envidiar a un resultado de pastelería profesional. Quizás fallaba el hecho de que el bizcocho estaba tal cual, sin remojar o almibarar. Pero realmente este bizcocho es lo que yo asociaba con un "sponge cake", con agujeritos muy finos, una textura muy rugosa y tan seco como un higo paso. Pues yo esperaba que este fuese el resultado del msc (ahora bien, cabe preguntarme para qué narices hice yo un bizcocho que a priori pensaba que el resultado iba a ser idéntico a este que estoy denostando. Soy chica, tengo excusa: probablemente esté ovulando o algo similar)

Quizás esta receta, que es la de Nigella Lawson en el libro "Cómo ser una diosa en la cocina", no sea la original del msc sino una versión suya, bastante mejorada, por cierto. O dicho en otras palabras, me zampé la mitad y porque había que dejar algo para el prójimo, que si no me lo como entero... y eso que oficialmente no me gusta el bizcocho. En su receta ella también explica que su nombre no deriva de ser original de Madeira, sino de la forma en que se tomaba antiguamente en Inglaterra: acompañado por un vasito de vino de Madeira. Lo cual también da que pensar ¿Vino con bizcocho para acompañar? ya tenía que tener el bizcocho la textura de la lija de grano de 50...







No he buscado todavía otras recetas de msc para comparar. Lo dejo en la lista de pendientes, y de momento el interrogante sobre si esta versión del msc podría considerarse un sponge cake de verdad o no queda archivado en la categoría "misterios insondables del ser humano", junto con tópicos tan apasionantes como por qué se llama la hora del bocata cuando sólo son 10 minutos, o por qué lo llaman endivias rellenas si el relleno es la endivia... etc...


Ingredientes:

240 gr de mantequilla ablandada
200 gr de azúcar
la piel rallada y el zumo de un limón
3 huevos grandes
210 gr de harina con levadura incorporada (ya lleva el "polvo royal" incorporado)
90 gr harina normal (aquí me patinó la neurona y yo esta harina no la eché, por eso quizás quedó un poco mantecoso)

Precalentar el horno a 170º C.

Batir la mantequilla con el azúcar hasta que la mezcla esté cremosa. Añadir la ralladura de limón. Añadir los huevos uno a uno, añadiendo después de cada huevo una cucharada de harina. Luego añadir poco a poco el resto de la harina y finalmente el zumo de limón. Poner en un molde alargado engrasado y meter al horno durante una hora (God save the Queen o lo que es lo mismo ¿¿una hora?? no sé si será una errata o mi horno tiene trastorno de hiperactividad, pero yo a los 25 minutos lo saqué porque empezaban a quemarse los bordes - véase la foto - y estaba perfecto).
Desmoldar con la ayuda de un cuchillo y dejar enfriar en una rejilla.

viernes, 20 de enero de 2012

Fréjoles

Bueno, el nombre técnico español es "judías verdes planas", pero preparados de esta manera, al vapor en la olla express y con zanahoria y tomate, a mí no me sale otra nomenclatura que la de toda la vida en Gijón: fréjoles. No confundir con los frijoles mexicanos, alias porotos, que en España son alubias, o como les dicen en mi tierra "fabes pintes". Cuando llegué a Holanda me encontré con que las judías verdes se suelen preparar cortadas muy finas, hervidas y mezcladas con puré de patatas. Pues en este caso sí que me sale llamarlas así, judías verdes, porque eso ya es otra cosa. Como digo, los fréjoles se me han quedado en la imaginación no como la verdura sino el plato entero.

En mis tiempos de colegio, los fréjoles al vapor con tomate eran mi plato preferido, junto con las lentejas (sí sí, no hace falta que nadie diga nada... what a freak!). La verdad es que a día de hoy no entiendo qué podía ver yo en las lentejas en aquellos tiempos... pero los fréjoles todavía me enajenan, me fascinan, me alucinan y me... huy, no, espera... que ahora viene que me envenenan... si es que ya lo decían en mis tiempos, no se puede mezclar el tocino con la velocidad, ¡ni los fréjoles con el Tenorio! Nada, que ya me he liado yo sola otra vez. Marchando una de fréjoles...


INGREDIENTES

500 gr de judías verdes planas (ergo fréjoles)
2 cebollas
1 zanahoria grande
4 lonchas de jamón serrano
3 huevos cocidos
5 tomates maduros
Aceite de oliva
Vinagre
Sal
una cucharadita de azúcar

Poner los fréjoles lavados y cortados en dos, una cebolla picada en tiras y la zanahoria pelada y cortada a cuadraditos en el cestillo de la olla rápida con un poco de agua en el fondo de la olla (para cocer al vapor, el agua no tiene que sobrepasar las patas del cestillo ni tocar las verduras). Cocerlas según las instrucciones de la olla (en mi caso con la olla superrápida de Fagor son 5 minutos).



Una vez listas las verduras, ponerlas en una ensaladera y dejarlas enfriar. Aliñarlas con sal, aceite de oliva y un poco de vinagre.



Escaldar los tomates (esto es, ponerlos en un bol con agua hirviendo durante un par de minutos y luego sacarles la piel), cortarlos a trozos. Cortar la segunda cebolla también a trozos pequeños y ponerla a freir con un poco de aceite de oliva, a fuego lento. Cuando la cebolla esté blanda, añadir el tomate y dejarlo freir a fuego lento hasta que se convierta en una salsa. Añadir una cucharadita de azúcar y sal a gusto. Dejar enfriar un poco (a mí me gusta que esté más bien caliente y los "fréjoles" tibios).



Adornar por encima con los huevos cocidos cortados en rodajas y el jamón cortado en trocitos. La verdad es que es un plato sosito sosito, como diría mi madre "ye bobu de hacer", vamos que si tienes invitados no les vas a servir unos fréjoles con tomate, pero que siempre entran bien.





jueves, 12 de enero de 2012

Tres, dos, uno... REBAJAS --- y el "menú" de Gwyneth Paltrow

Por aquí, como no llegan los Reyes, ya llevamos unos días de rebajas. Concretamente yo el día 3 ya estuve de excursión por el centro comercial y me encontré varias cosas interesantes... o eso creía yo, hasta que descubrí que no es oro todo lo que reluce... ni aunque esté rebajado al 75%.

El drama empieza en el probador, cuando te intentas meter una prenda de tu talla y descubres que te queda incrustada y no cierra la cremallera. Bueno, que no cunda el pánico, son cosas que pasan, ya se sabe, algunas marcas que tallan más pequeño y tal. Segunda prenda. Horror, tampoco sube la cremallera. Y ahí es cuando te das cuenta de que el michelín ha vuelto a hacer de las suyas y a hincharse sin tu permiso. Entonces es cuando juras solemnemente ante las cortinas del probador que es hora de hacer algo con tu dieta. Al menos hasta la próxima cremallera o la próxima tarta.
Para estos casos semitrágicos como el momento rebajas /post momento atracones navideños he comprado el libro de Gwyneth Paltrow "Notes from my kitchen table". Aparte de que es muy bonito en cuanto a formato y edición (tapa dura, fotos de formato página entera, aunque yo echo de menos más fotos de recetas), son recetas muy sencillas y la mayoría bastante bajas en calorías. En cuanto vio el libro, Robert enseguida regurgitó uno de los dos comentarios que suelen acompañar a la visión de un libro de cocina escrito por Gwyneth Paltrow: "Pero si ésa es anoréxica". ¿Anoréxica? Pues no lo sé. Hay tantas famosas que lo son o lo han sido, que ya he perdido la cuenta. Pero centrémonos en lo más interesante: ESTÁ DELGADA. Ergo, si comes lo que come ella, tú también estarás delgado. La segunda gran máxima que acompaña a un libro de cocina escrito por Gwyneth Paltrow (o cualquier otro famoso/a en su lugar) es: "Pero si ése/a es actor/actriz, no cocinero/a". Por eso antes de opinar tienes que hojear el libro. Así verás que no tiene nada que ver con los menús de un gran chef, ni siquiera de uno pequeño. Son recetas realmente fáciles, la mayoría "para dummies" o "foolproof" como las llama ella. Muchas de bocatas, sandwiches y ensaladas. Pero estas son las recetas esperables viniendo de una chica que, sea anoréxica o no, no pesará más de 40 kilos mojada, y además no tiene nada que ver profesionalmente con el mundo de la gastronomía.

Total, que de sus recetas me he quedado con dos que hago a dúo: una ensalada de salmón y verduras al grill, y para redondear el menú con unos hidratos de carbono (no comemos pan con las comidas, sólo a la hora del bocata, a.k.a. lunch), sus spaghetti con limón y queso parmesano. A los niños esta preparación no les gusta mucho, así que les dejo los spaghetti blancos, sólo hervidos con agua, sal y aceite, y antes de montar la ensalda en un bol les aparto el salmón al grill, el calabacín y los tomatitos.

Gyneth Paltrow cuenta en la receta de la ensalada que es su propia versión de la ensalada de verduras al grill del restaurante Ivy en Los Ángeles. Los spaghettis son tal cual vienen en la receta (imposibles de tunear, sólo son spaghettis, queso rallado y limón), la ensalada no lleva un ingrediente que son las remolachas, ni la aliño con la salsa vinagreta de la propia receta de Gyneth (pocas ganas, es más rápido usar aceite, vinagre y sal).

Ensalada "ivy chopped salad"

2 remolachas grandes
3 calabacines cortados en cuadrados de 8 mm de grosor (con piel)
2 mazorcas frescas de maíz
1 manojo de cebolletas
2 filetes de salmón salvaje de 175 gr
sal gruesa
2 cogollos de lechuga con las hojas separadas, lavadas, secadas y cortadas en trozos gruesos
4 cucharadas de hojas de albahaca fresca cortadas en trozos grandes
225 gr de tomatitos cherry
15 gr de cilantro fresco, cortado en trozos grandes
125 gr de vinagreta de balsámico y lima
1 lima en cuartos para servir

(Vinagreta de balsámico y lima: 2 cucharadas de vinagre balsámico, 2 cucharadas de miel o jarabe de aguamiel light, 1 cucharada de zumo de lima fresco, 100 ml de aceite de oliva, sal gorda, pimienta fresca molida.. mezclar todos los ingredientes y voilà)

Cocer las remolachas o hacerlas al vapor durante 30 min. Dejarlas enfriar, pelarlas y cortarlas en cubos (yo este paso me lo salté porque no puse remolacha)

Calentar el grill a una temperatura media-alta con un poco de aceite de oliva.
Hacer a la plancha las cebolletas, los calabacines, el maiz y el salmón espolvoreados con un poco de sal, durante unos 20 minutos, hasta que estén dorados. Romper el salmón con las manos en trozos grandes.

Poner la lechuga en el fondo de un "plato bonito" (eso es lo que dice la Paltrow, literalmente "a nice dish") y colocar de forma artística la albahaca, los tomatitos, las remolachas, el maíz, los calabacines, las cebolletas y el cilantro. Colocar los trozos de salmón por encima. Aliñar con la vinagreta y servir con los cuartos de lima a los lados (lo de artístico yo me lo pasé por el forro, sobre todo porque aliñé con vinagre, aceite y sal y al remover... se fue todo a tomar viento, sobre todo el salmón que quedó desmigado...)

"Spaghetti limone parmeggiano" - Spaghetti al limón y parmesano

350 gr de spaghetti
Sal gorda
1 limón
100 gr de queso parmesano en polvo + un poco más para servir
1/2 cucharadita de pimienta negra fresca molida
2 cucharadas y media de aceite de oliva virgen
3-5 cucharadas del líquido de hervir la pasta
Hojas de albahaca fresca

Cocer los spaghetti en agua salada hirviendo siguiendo las instrucciones del paquete.
Mientras tanto, rallar la piel del limón y exprimirlo en un cuenco. Añadir el queso parmesano, la pimienta y una pizca de sal, y mezclar con el aceite de oliva hasta formar una pasta espesa.

Cuando los spaghetti estén cocidos, añadir 2 ó 3 cucharadas del líquido de cocción a la mezcla y remover. Añadir los spaghetti a la salsa de queso y limón y remover, añadiendo una cucharada ó dos de agua de cocción si fuese necesario. Decorar con las hojas de albahaca.

Servir cada porción espolvoreada con sal gorda, pimienta molida y un poco de parmesano rallado.



Bueno pues ya veremos si con estas recetas de Gyneth nos quedamos también con su... iba a decir tipazo pero a mí esta chica, aunque es muy guapa, no me parece que tenga "tipazo", al menos no para mi gusto. Es más formato "paloscoba", en fin para mí tener buena figura es otra cosa. Sea lo que sea, que nos podamos meter en la misma talla que ella, o alguna parecida, ya estaría bastante bien :-)















viernes, 6 de enero de 2012

¡Habemus roscón! Feliz día de Reyes 2012

Al igual que el año pasado, tuve un buen rato de labores de búsqueda en internet antes de decidirme por una receta. El año pasado me fié de la de Isasaweis sin buscar más, que no es que estuviera mal (bueno, estaba duro, había quedarle una buena mojada en chocolate para que ablandase un poco) pero no dejaba de ser un bizcocho con forma de rosca. Nada que ver con la textura o el sabor de los roscones que yo recuerdo. Así que este año buscaba algo un poco más "profesional" que la receta de una chica que da consejos de maquillaje, pero tampoco dejarme "la piel en el pellejo" como decía aquella.
A través de Sus, de Tú te lo guisas, llegué a la receta del sitio webos fritos, la misma que hizo Sus el año pasado y que también aparece en su sitio. Realmente la receta tiene una pinta estupenda y hasta me animaría a intentarla a pesar de la masa madre, amasados varios, etc, peeero el mayor inconveniente que tiene para mí son las 9 ó 10 horas totales de levado, que yo esto no lo iba a poder hacer ni en sueños. Este roscón de webos fritos también lo menciona Elena de A qué huele en mi cocina, sólo que ella ha decidido hacer un "remix" entre éste y el de Pepa Cooks. Casualmente Sus en su sitio de Facebook ha comentado que ella este año también seguirá la receta de Pepa, que al parecer es una versión de Iban Yarza (no sé quién es este, dice que es uno que sale en un programa llamado "Robin Cooks"). La verdad es que a simple vista, sólo viendo las fotos, el roscón más bonito es el de Elena.
Pues después de tanto revuelo rosconero, resulta que al final me decidí por una receta que no estaba en ninguno de los blogs habituales y que encontré por casualidad googleando por ahí. En realidad estaba en el sitio www.javirecetas.com, pero era una vídeo receta realizada por una mujer a la que Javi menciona como "Delantal". A partir de ahí, llegué al blog www.condelantal.com y a su receta del roscón. Por qué estaba en el sitio de Javi, ni idea. Ya investigaré algún día...
La receta no lleva ningún "aval" de que alguna otra bloguera conocida lo haya hecho, pero sí, como me aconsejaba Sus, se ve cómo lo hace mevrouw Delantal y que queda bien (o eso parece).
A mí lo de tunear no se me da bien... ya me resulta bastante complicado seguir la receta en sí, como para encima hacer apaños... no way! sin embargo, hubo varias cosas que tuve que ajustar. Por ejemplo: la cantidad que salía con los ingredientes de esta receta era mucha. Yo lo dividí todo por la mitad. Tampoco llevaba ralladura de naranja ni agua de azahar, que yo se lo añadí, pero como en Holanda no existe el agua de azahar (quizás en alguna tienda árabe, tendría que tomarme tiempo para buscar), pues yo lo sustituí por zumo de naranja.
Anda que si me llega a gustar tunear...
El resultado fue una masa que ya tuvo sus problemas en el primer amasado: era demasiado pegajosa, por un lado creo que le faltaba harina pero por otro si le añadía más entonces tendría que ajustarle los demás ingredientes, así que no lo hice. Por eso después del primer levado no salió una bola más grande como cuando hago pan, sino una especie de soufflé de masa que había cogido mucho gas pero que al tocarla era pura esponja. Lo arreglé con un poco de harina extra, no mucha para no estropear las cantidades, pero vamos que la masa en el momento en que había que darle forma de roscón no había por donde cogerla, o mejor dicho por donde soltarla, porque se te quedaba pegada cual "Blandi Bloo", alias "moco de elefante" de mis tiempos mozos.
Después de conseguir, con no poco esfuerzo, de darle forma de algo parecido a roscón (más bien era una rosquilla en versión gigante, aplanada, de pista amplia y agujero pequeño), lo dejé toda la noche metido en el horno apagado y tapado con un paño para poder hornearlo hoy por la mañana. Con lo que me encontré esta mañana fue con un roscón que no había levado hacia arriba sino que se había expandido cual mar de los Sargazos en medio de la inmensidad del océano. Lo metí rápidamente al horno antes de que fuese peor el remedio que la enfermedad, y el resultado fue un roscón de forma un tanto amorfa, que había subido poco, un poco soso también pero que sí que sigue el estilo de lo que yo recuerdo que era un roscón de Reyes en la "madre patria".

Ingredientes:

300 gr harina + 100 gr para amasar
20 gr de levadura fresca en pastilla
1 huevo + 1 para pintar
1/2 vaso de leche tibia
60 gr de mantequilla
ralladura de 1 naranja
1 chorrito de zumo de naranja
75 gr de azúcar

Para decorar: naranjas confitadas (gajos muy finos de naranja hervidos 5 minutos en agua con azúcar), guindas, azúcar mojado en el almíbar de las naranjas.

A esta receta yo le añadiría más azúcar (como mínimo 100 gr en lugar de 75 gr) y una pizca de sal, ya que me resultó un poco "soso".

Preparación:
Mezclar la levadura con un poco de leche y un poco de harina, hasta formar una bolita. Poner esta bola en un recipiente con agua tibia hasta que flote (unos 10 min)
Batir el huevo con el zumo de naranja, la ralladura y el azúcar. Añadir la leche, la mantequilla derritida y 300 gr de harina. Mezclar bien y añadir la bola de levadura (masa de arranque). Amasar bien en la harina restante durante unos 5 - 10 minutos.
Tapar con un paño en un recipiente resistente al horno y poner en el horno a temperatura muy suave (unos 25º C) durante unas 2 horas.
Cuando haya doblado su volumen, volver a trabajar la masa y colocar un papel de hornear en la bandeja del horno. Formar aquí el roscón y, de nuevo tapado con un paño, dejarlo levar durante más o menos 1 hora en el horno a unos 25 º C (yo en este caso lo tapé con un paño y lo dejé en el horno apagado toda la noche para poder hornearlo por la mañana)


Preparar la naranja confitada: cortar gajos muy finos de naranja y poner a hervir agua con azúcar. Hervir en el líquido los gajos de naranja durante unos 5 minutos, dejar enfriar y reservar el almíbar resultante para remojar el azúcar con el que se adornará el roscón.
Pintar con huevo batido y adornar el roscón con guindas, azúcar mojada en almibar y gajos de naranja confitada.



Precalentar el horno a 150 º C y hornear durante unos 20 minutos.



Y he aquí el resultado, como puede apreciarse es demasiado ancho, demasiado plano y el agujero demasiado pequeño. Por lo demás está un poco soso (yo le añadiría una pizca de sal a la masa) y admitiría algo más de azúcar. Aunque al comerlo con nata montada queda corregido el sabor.

En resumen, aparte de que pudiese mejorarse un poco el sabor, tampoco está mal, y es entretenido intentar hacerlo uno mismo. Pero desde luego, yo si viviera en España me ahorraría el trámite y me iría directa a la pastelería a comprar uno.

domingo, 1 de enero de 2012

¡Feliz 2012! Tarta de lima y coco (versión de Key lime pie)

Al comienzo de 2011 me dije: de esta no pasa, este es EL AÑO. El año en que aprendo a hacer paella y a bailar flamenco. Porque ya después de tantos años en el exilio, sigo impertérrita contestando "no" a las consabidas preguntas "¿Sabes hacer paella?" y "¿Sabes bailar flamenco?" que suscita la declaración de mi nacionalidad en el extranjero.

Por eso este verano, o mejor dicho, el pasado verano ya que 2011 es desde hace unas horas ya "el año pasado", me traje la paellera de España (con la venia de los valencianos, que ya sé que a la sartén la llaman también paella, igual que al contenido), y en septiembre empecé con las clases de flamenco. Porque eso sí, yo los buenos propósitos de año nuevo me los tomo con calma: si hay 365 días en un año, para qué vamos a empezar ya el primero o el segundo ¿y luego el resto del año qué hacemos?

A día de hoy, la paella valenciana la he hecho ya alguna vez y no me queda mal (corriendo un tupido velo sobre el hecho de que, los ingredientes que no puedo conseguir no los sustituyo por otros para no modificar el resultado en la medida de lo posible, simplemente no los pongo... receta simplificada, pero no adulterada). Y las clases de flamenco... bueno, digamos que "están ahí". Todo lo que puedo decir en mi defensa es que soy asturiana, la distancia en kilómetros que hay entre mi tierra y Andalucía es de unos 800-900, que en términos holandeses equivale a cruzar de punta a punta Holanda y atravesar de propina otros 2 ó 3 países. Así que como experiencia no está mal, pero no tengo ni un gramo más de gracia y salero en el cuerpo por motivos de nacionalidad que cualquiera de las holandesas acartonadas que taconean a mi lado en cada clase.

Anoche tuve un momento de totally blank y pánico subsiguiente al darme cuenta de que estaban a punto de sonar las 12 campanadas y no había preparado aún ningún propósito de año nuevo, al menos no tan encomiable como bailar flamenco y hacer paella. No se puede decir que no haya entrado en 2012 llena de inspiración, al menos. Sí hay propósitos difusos, no tan concretos ni tan sólidos como los del año pasado, pero en vista de la prisa que me di en 2011 y por otros motivos cronológicos, supongo que no pasará nada si no solidifican en los primeros meses del año.

La tarta de lima y coco es el postre que hemos tomado en la cena de Nochevieja (bueno, y la merienda de Año Nuevo, porque me traje un buen trozo de la mitad que sobró de casa de mi cuñada). Quizás a primera vista, con los ingredientes que lleva, no parezca muy elaborada pero realmente merece la pena probarla. Tiene personalidad propia, un sabor bastante característico y no es una de tantas tartas de lima, o de limón, o de lima-limón. Ni siquiera es la Key lime pie o tarta de limas de Key original, que en sí ya tiene que ser diferente al no tener nada que ver con el coco. En esta versión, el sabor a coco de la base de galleta y el coco rallado se mezcla con la acidez de las limas y el dulzor de la leche condensada. Y el resultado es esta versión involuntariamente tuneada del lime pie americano.

Hace algún tiempo que le había echado el ojo a esta tarta en la sempiterna revista Allerhande, en una sección en que un extranjero escribe una receta de su país "adaptada" a Holanda (o algo así). No me había dado por pensar que esta, al ser conocida en los Estados Unidos (concretamente es originaria de Florida), podría ser que no fuese la receta original. A mí no me gusta mucho cambiar ni experimentar, yo me ciño tenazmente a la receta y las improvisaciones suelo dejarlas para otros campos de la vida. Vi la receta, me gustó, la hice y resulta que estaba buenísima, ya que además del sabor de la lima y la leche condensada tenía otro dominante que es el del coco. Mas tarde leí que el Key lime pie es una tarta con "nombre y apellidos", que toma su nombre de las pequeñas limas que se cultivan en el archipiélago de los Cayos de la Florida (Florida Keys). Y, por lo que he visto en las recetas americanas, no tiene nada que ver con el coco.      

Según he leído en un par de recetas en inglés, la Key lime pie original usa Graham crackers para hacer la base de galleta. En el artículo del Wikipedia dice que las Graham crackers originales estaban hechas de cereales integrales y miel y se consideraban, además de un "snack" muy saludable, algo así como muy aptas para combatir el onanismo (¿mande??). Vale, muy interesante pero aparte de que aquí en Holanda no se consiguen, del artículo extrapolamos un dato relevante y es que no tienen coco por ninguna parte, mientras que las galletitas que eligió la lectora americana para la receta en la revista Allerhande como sustitutas de las originales, son galletas de coco de estas con azúcar por encima.

Receta:

175 gr de galletas de coco. NOTA: no son las típicas galletas tipo pastas que se llaman "coquitos" y son blanditas y con muchos hilos de coco. Son cuadradas, tipo la "Tostaduca" de toda la vida o la "Chiquilín", pero tienen por encima como una capa de azúcar espolvoreado. En concreto en Holanda son las "Zaanse kermis" o "Kokoskoekjes" de Veerkade.

125 gr de mantequilla derretida

4 limas

1 lata de leche condensada (397 gr)

4 huevos

50 gr de azúcar impalpable

Se precalienta el horno a 180º C.

Se pulverizan las galletas con ayuda del robot de cocina y se mezclan con la mantequilla derretida. Con esta mezcla se cubre el fondo de un molde desmoldable y se pone a enfriar en la nevera (ya sabes... si quieres que además de desmoldar bien la tarta salga del fondo metálico sin romperla, además de engrasar las paredes, forra el molde con papel de hornear).


Se separan las yemas de las claras. Se reservan las claras y se ponen las yemas en un cazo o una olla junto con la lata de leche condensada, la ralladura de 2 limas y el zumo de las 4 limas. Se pone todo al fuego hasta que hierva, y se deja 3 minutos más sin dejar de remover. Se pone la mezcla en el molde engrasado y se pone en el horno a 180º C durante 20 minutos.

Dejar enfriar y batir las claras con el azúcar impalpable a punto de nieve. Cubrir con este merengue la tarta.


Poner en el horno con el grill encendido durante unos 5 minutos (cuidado porque se quema muy rápido) Decorar con coco rallado y dejar enfriar.